1942 - CARTA NÚMERO CERO A SU AUSENCIA

La vida es tan rara o tan perfecta, a este punto de la  historia donde sería más que perfecto coincidir y aquí estamos tú en tu mundo, yo en el mío, par de locos… ¿O solo yo? 

Las memorias y el tiempo se fundieron en la nostalgia y la distancia. A mi mente vienen momentos imperfectos de nuestra época, pero llenos de magia, complicidad y amor. ¿En tu mente? ¿Hoy en tu realidad que trae tu alma? ¿Solo lo bonito, solo lo significativo de aquella época? 

Por muchos años le hice un millón de preguntas a tu fantasma, a lo que quedo tras el silencio y un adiós sin fecha y confieso me quedé con tu mirada, esa mirada dulce y jamás agraviada sin importar las circunstancias; me quedé con lo vivido porque si pienso en el pudo ser y no fue, tal vez voy a revivir una flama que en su momento me quemó.

Espera, te dije muchas veces mientras tu imagen se diluía en el tiempo, quería contarte que me estaba transformando y que ahora seguro si ibas a estar orgulloso de mí.

En algún momento alguien me rescato sin que yo preguntara y el universo se confabuló para que yo volara lejos, saliera de la bruma y encontrara mi propia luz después de estar sumida en mis cenizas.

Quisiera contarte demasiadas cosas pendientes, incluso nos podríamos sentar con un litro de café o porque no de tequila….

¿Es una cita?

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