FILSD 2024

El Caribe me recibió con calidez en el aire… y en el alma.
Santo Domingo me abrió sus puertas con sonrisas generosas, palabras sabias y una energía que me hizo sentir como en casa.
Este fue mi primer gran evento: un encuentro con figuras fundamentales de la literatura dominicana que, con su experiencia, sensibilidad y humildad, dejaron una huella imborrable en mi camino como escritora.

Escuchar a grandes voces y ver en ellas una humanidad intacta me recordó que el verdadero legado no es la obra publicada, sino el alma con la que se escribe.
Quiero llegar a los 90 años como la admirable Rina Espaillat: poeta, traductora bilingüe y una mujer que, a su edad, sigue siendo luz, palabra y acción.

Gracias, República Dominicana, por regalarme inspiración, nuevas raíces y un sueño aún mayor.

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